Lugar montañoso de ranas. Primera parte.
Verdad es que Iza y yo teníamos como 8 años anhelando ser viajeras con cámara en mano para documentar todos los lugares que conociéramos, todos los caminos que recorreríamos, todas las sonrisas que nos encontraríamos a la vuelta de la esquina.
Pero también, la neta es que, después de todos estos inviernos pasados, a veces parece que la visión se nubla y hay que tallarle fuerte para que se aclare, como cuando se lava un recipiente particularmente percudido o mugroso.
Caminar por las calles eternas empedradas de Guanajuato resultó en lo mismo: una lavada con fibra de fierro a la maraña de ilusiones que se nos estaban ensuciando con cochambre.
El recorrido era simple. Afuera de la central teníamos que agarrar el camión al centro. Fue bien chido porque saliendo a la luz del día vimos a Arturo Meza deambulando entre las banquitas de espera como dejando pasar el tiempo para verse con alguien que iría a su encuentro. Toda tembeleque pero simulando seguridad me acerqué con un "Señor Arturo, ¿qué anda haciendo por acá?", de paseo andaba y siempre tan amable y sonriente nos despedimos de él porque la musa suya ya había llegado.
Nos bajamos en algún lugar cerca de un domo de una cancha de futbol, y entre instinto e instinto salimos a la calle que lleva directo a la Presa de la Olla. Caminando cuestita arriba, entre foto y foto de casas abandonadas, calles que terminaban en el cerro y ventanas raras, llegamos a la Presa, luego a San Renovato, a reflexionar un poco entre los arcos anaranjados para decir entre respiro y anhelo "Qué chingón vieja, qué chingón".
Ya el hambre calaba y en una de las tantas fondas en la rivera de la presa nos comimos unas enchiladas mineras.
¿A quién rayos se le ocurre querer irse caminando hasta el Pípila por la carretera Panorámica?
Seguramente si te quieres morir atropellado, esa sea una buena idea. Mejor nos regresamos por donde mismo para llegar el merito centro de Guanajuato.
Ir viendo el cielo o las grietas en las paredes de las casas, no tiene nada de malo. Allá encuentras reposo en los mil colores.La parte 2 tendrá menos choro :P





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